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Cuentan los antiguos pescaderos del mercado municipal de Motril que, hasta el 17 de febrero de 1995, nadie se refirió a nuestro exquisito manjar marino de huevas azules como 'Quisquilla de Motril'. Aquel día, en una finca - de nombre Yerbabuena - situada a 35 kilómetros de Sevilla, se celebraba la que - con permiso de la Infanta Elena - fue catalogada por la crónica social como "la boda del año"....

No. No puedes creerte todo lo que leas o te cuenten. Menos aún, si te llega vía cadena de Whatsapp. Como ese absurdo bulo que asegura que mezclar marisco y vitamina C es peligroso. Lo más fuerte es que los responsables de la viralización de esta 'fake new' se lo han currado bastante para intentar aportar credibilidad al asunto. Han usado el nombre de un supuesto y respetable doctor al que se refieren como "Dr. Enrique Del Real" y apoyan sus argumentos con una dramática anécdota sobre la repentina muerte de una mujer en Taiwan ...

El patrón cita a sus marineros a las tres y media de la madrugada. Recuerda a uno de ellos que debe comprar el pan y los anima a marcharse cuanto antes. En este momento, el reloj empieza a correr y solo restan diez horas para ducharse, compartir algo de tiempo con sus familias y descansar antes de embarcarse de nuevo. A Iñaki lo esperan su mujer y sus dos hijas, de 3 y 7 años. Ninguna incluye el pescado y el marisco en su lista de comidas favoritas, aunque siempre tienen algo en casa, por si vienen invitados....

Ahora, que hoteles y restaurantes se han visto obligados a cerrar sus puertas o reducir sus servicios a repartos a domicilio, la excesiva dependencia del sector pesquero al turismo y la hostelería se hace aún más evidente. Desde Chef de la Quisquilla, transmitimos nuestro apoyo a pescadores y pescaderos e insistimos en la importancia del respeto a una cadena que no debemos romper, porque cada eslabón es importante....

Navegando por la 'red de redes' encontramos una breve reseña sobre la Quisquilla, firmada por Carlos Maribona en el XL Semanal del 14 de septiembre de 2020. En ella compara los 'camarones' del norte de España con nuestra Miss del Mar. Un duelo que la motrileña más sabrosa gana sin despeinarse. Y nosotros, orgullosos de que se reconozcan sus encantos hasta el infinito y más allá, nos sumamos a su difusión. Degustar una Quisquilla de Motril cruda es un placer que todo el mundo merece experimentar, al menos, una vez en la vida. Somos muy partidarios de los juegos gastronómicos, las catas a ciegas, las adivinanzas culinarias ...

Lourdes Martín Estévez es autora de la web gastronómica yaseloquequiero.com y una defensora activa del glamour de la Quisquilla de Motril. No concibe una celebración sin ella, siempre rodeada de chispeantes burbujas en copas preciosas. Su rostro palidece al recordar que la fiesta del pescado y el marisco del litoral granadino se llama ‘La Quisquillá’. Una iniciativa que, reconoce, “está haciendo todo de maravilla pero, con el nombre equivocado”. Y explica que, cuando le pones un acento a algo, estás indicando que hay mucho. Que sobra. Que es popular. Y algo popular no puede ser exclusivo, porque son conceptos incompatibles. “La Quisquillá suena a que vamos a hartarnos de quisquillas hasta que nos salgan por las orejas, porque tenemos quisquillas...

La quisquilla de Motril se vende por calibres, una medida que indica la cantidad de quisquillas que caben en una libra (1 libra equivale a 453 gramos). Si té preguntas por qué no medimos en kilos los calibres de nuestra reina de los mares, la respuesta es que este sistema de medición se inventó en Norte América, con el fin de organizar el tamaño de los crustáceos. Y ellos lo miden todo en libras. Pero lo importante es que entiendas que a menor calibre, mayor será el tamaño de la quisquilla. Por ejemplo, la fracción 26/30 significa que, si compras 453 gramos de quisquillas de Motril, tu pescadero va a echar en tu bolsa entre 26 y 30 quisquillas. Es...

Humildad, qué bonita eres. Y qué difícil es, a veces, encontrarte. Nos sonrojamos, como la quisquilla de Motril al calentarse, cuando leemos contenidos elaborados por redactores que, sin pudor alguno, sientan cátedra sobre asuntos que no terminan de dominar (porque, ¿quién sabe todo sobre algo?) y, como decimos en la Costa Tropical, se "quedan tan anchos". Hay quien califica de sacrilegio el hecho de acompañar una quisquilla de cerveza o vino tinto. Entendemos que este tipo de afirmaciones deben atribuirse a personas que aún desconocen el placer de tomarse una caña bien fría con unas quisquillas cocidas en sal y rápidamente enfriadas en hielo. Una sensación que, Gerardo Corzo, gerente de Bodegas Mar, se sabe de memoria porque lleva experimentándola...

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